Los
afectados piden al Ayuntamiento la urgente colocación
de los pilones retráctiles en la esquina con Olesa
08.10.09 - Hoy ha tenido
lugar una reunión de vecinos y comerciantes afectados
por el incivismo de conductores de camiones de reparto del
mercado de las verduras y de otros comercios, así como
de vehículos particulares que infringen deliberadamente
la señalización de circulación impuesta
en la calle Jaume Domenge, no respetando además las
distancias mínimas de paso con respecto a las fachadas
protegidas (véase las imágenes adjuntas donde
pueden observarse en días sucesivos las huellas de
los neumáticos de los camiones y un móvil situado
en el suelo marcando la distancia del neumático a la
esquina). Día a día las huellas de los neumáticos
se van marcando más, lo que demuestra que cada día
es utilizada esta vía en dirección contraria.
La reunión entre vecinos y comerciantes con el regidor
Antoni Sureda y un representante de la Policía Local
no sirvió absolutamente para nada, ya que ante la
solicitud de instalar pilones en el cruce con Olesa por
parte de los afectados, la única fórmula que
les brindaba el Ayuntamiento era la paciencia a cambio de
una mayor vigilancia ¿? (una paciencia que vecinos
y comerciantes ya han agotado y una vigilancia en la que
nadie cree que haya efectivos).
Participó en esta reunión el regidor de la
oposición Sebastià Gaià que asumió
desde el primer momento las quejas de los afectados considerando
que eran totalmente razonables y asegurando que no abandonaría
el tema ni a los vecinos afectados.
De todos es sabido los problemas que plantea el mercado
de las verduras. Es incomprensible por ejemplo que la zona
de carga y descarga situada en el mismo mercado esté
ocupada por vehículos particulares impidiendo que
los de carga se puedan aprovechar como sería lógico.
¿Y de quién son estos vehículos particulares
que además no suelen ser multados? Nadie dice nada.
Es normal, eso es Manacor. Pero son muchos los que quieren
que Manacor sea distinto, son muchos los que piden ya civismo
o contundencia.
Los afectados tampoco comprenden si la circulación
prevista es de entrada al mercado de las verduras por la
calle Principe y la salida es por la calle Antoni Maura,
porque se deja que grandes camiones del mercado abandonen
éste por Jaume Domenge cuando esta calle en todo
caso sólo sería de paso restringido para vecinos.
Situar pilones en las esquinas de Olesa con Jaume Domenge
evitaría la entrada y salida de vehículos
por esta calle, una calle que “en teoría”
se quiere potenciar como peatonal o de paseo y que une estratégicamente
Sa Bassa con Ramón Llull.
El regidor, Antoni Sureda, ha argumentado como una de las
causas para no poner los pilones en ese cruce que le parecía
demencial tener que ponerlos en una calle para que la gente
no entrara en dirección contraria, que eso es una
norma de circulación de obligado cumplimiento, a
lo que el regidor del PSM, Sebastià Gaià,
le ha respondido, todo el mundo sabe que en las aceras esta
prohibido aparcar, ¿por qué se ponen entonces
los pilones si todo el mundo sabe que es una infracción?
La paciencia, tras meses de obras y molestias, es medicina
de difícil asimilación, y más cuando
las peticiones de los afectados sólo molestarían
a quienes incumplen las normas. Los vecinos y comerciantes
piden unánimemente los pilones. ¿Cuál
es el motivo real de que no quieran instalarse, si hasta
se llegaron a marcar y taladrar los huecos para ponerlos?
(En las imágenes se pueden ver las marcas con la
situación de los pilones que luego “alguien
anuló”) ¿Quién tiene el poder
y la decisión? ¿Ayuntamiento, Policía
Local o ninguno de los dos y quizás presuntamente
un tercero?
Los vecinos se volverán a reunir esta semana para
meditar qué medidas o acciones tomarán ante
la negativa del Ayunatamiento a solucionar el problema ya.
Podrían llevarse a cabo acciones de protesta los
lunes y sábados, días en que la zona es más
concurrida, así como convocar a los medios de comunicación
para dar a conocer la postura de los vecinos ante la pasividad
del Ayuntamiento.
Como anécdota al día de hoy diremos que dos
de los pilones retráctiles situados en esa zona ya
han debido ser desmontados por sendas embestidas de coches
particulares, lo cual demuestra la peligrosidad del tráfico
en esta zona peatonal o restringida.
En el titular solicitábamos al Ayuntamiento contundencia
en lugar de paciencia, ya que la paciencia no podemos entenderla
sobre la base de más vigilancia en la zona, ¿y
de dónde sacará más efectivos la Policía
Local? Tenemos lo que tenemos, actuar con contundencia es
evitar quizás una desgracia (no olvidemos que el
cruce de Olesa y Jaume Domenge es cruzado por muchos de
los niños del colegio de La Caridad en diferentes
horarios), o un desperfecto en una fachada BIC y su posterior
denuncia. No hay que olvidar, tampoco, que los Bienes de
Interés Cultural deben de protegerse por las administraciones
y no sólo por los particulares. La protección
que antes brindaba la acera a las fachadas ahora no la brinda
nada, y lo que la ha anulado ha sido precisamente las obras
de peatonalización a cargo de las instituciones,
las mismas que deben poner todas las medidas oportunas para
que, como mínimo, la protección sea la misma
que antes, y en este caso la única posible es la
supresión del tráfico y mucho más en
contradirección.
Al gobernante se le debe exigir que resuelva. La paciencia
no tiene rédito electoral que nosotros sepamos, y
si alguno así lo cree, flaco favor hará a
quien lo necesite.