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 SOSPIROS
Marc Rigo  
Medio ambientalmente consecuentes

30.07.09 - La conciencia medio ambiental suele venir abonada por un “compost” educacional que determina la buena y la mala conciencia ambiental. Para que nos entendamos, es como en el colesterol (y como en casi todas las cosas), lo hay bueno y lo hay malo.

La buena conciencia medio ambiental viene fundamentada en una buena educación, a la cual se le aplica correctamente el “seny” y está basada en principios de sostenibilidad, respeto al medio ambiente, tomas de conciencia del valor del agua y del aire, valores en ecología, en reciclaje y un respeto por el medio ambiente como elemento y recurso primordial para la vida y el bienestar de las personas.

La mala conciencia medio ambiental, en cambio, viene sólo sostenida por los cargos, generalmente no hay base educacional sobre el tema, y por ello más de uno se ha convertido por conveniencias del destino en profeta medioambiental, en profeta del agua y de todo aquello que conlleve la silla que le han otorgado, no por méritos propios sino por avatares de la aritmética política y sumas inimaginables antes de las elecciones.

Yo recuerdo a un viejo amigo, desaparecido ya, y con el cual pasé agradables veladas en Santander. Él había sido asesor de algún Ministro, y en algún momento también de la Reina Sofía. Él solía contar al respecto de los Ministros de Cultura: es aquel que durante su vida no asistió nunca a un acto cultural, durante su época de cargo va a todos, y una vez dejado el cargo no vuelve a ir a ningún otro nunca más.

Pues he aquí que con alguno de medio ambiente puede que ocurra lo mismo. Lejos quedan ya las consecuencias del Prestige, más cerca está el Don Pedro, las orquídeas salvajes, los escarabajos endémicos y hasta un pueblo (Manacor), que pronto -y si no lo remedia alguien- en sus folletos turísticos, además de Son Peretó y las cuevas de Porto Cristo, podrá incluir una nueva visita guiada al vertedero de tierras peligrosas y contaminadas. En el hipotético folleto se podrá explicar y publicitar que será el único pueblo de Baleares que tendrá el honor de albergarlo.

Y todo gracias quizás a las malas conciencias medio ambientales de “cargo”. Sí esas, las que para los ciudadanos son toda una carga de incoherencia e intereses cruzados Dios sabe en qué caminos abonados por la irreflexión y la incapacidad de algunos para prever, o la intención de ocultar e ignorar las consecuencias que ello comportará para la ciudadanía de Manacor y su hábitat.



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