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Medio
ambientalmente consecuentes
30.07.09 -
La conciencia medio ambiental suele venir abonada por un
“compost” educacional que determina la buena
y la mala conciencia ambiental. Para que nos entendamos,
es como en el colesterol (y como en casi todas las cosas),
lo hay bueno y lo hay malo.
La buena
conciencia medio ambiental viene fundamentada en una buena
educación, a la cual se le aplica correctamente el
“seny” y está basada en principios de
sostenibilidad, respeto al medio ambiente, tomas de conciencia
del valor del agua y del aire, valores en ecología,
en reciclaje y un respeto por el medio ambiente como elemento
y recurso primordial para la vida y el bienestar de las
personas.
La mala
conciencia medio ambiental, en cambio, viene sólo
sostenida por los cargos, generalmente no hay base educacional
sobre el tema, y por ello más de uno se ha convertido
por conveniencias del destino en profeta medioambiental,
en profeta del agua y de todo aquello que conlleve la silla
que le han otorgado, no por méritos propios sino
por avatares de la aritmética política y sumas
inimaginables antes de las elecciones.
Yo recuerdo
a un viejo amigo, desaparecido ya, y con el cual pasé
agradables veladas en Santander. Él había
sido asesor de algún Ministro, y en algún
momento también de la Reina Sofía. Él
solía contar al respecto de los Ministros de Cultura:
es aquel que durante su vida no asistió nunca a un
acto cultural, durante su época de cargo va a todos,
y una vez dejado el cargo no vuelve a ir a ningún
otro nunca más.
Pues
he aquí que con alguno de medio ambiente puede que
ocurra lo mismo. Lejos quedan ya las consecuencias del Prestige,
más cerca está el Don Pedro, las orquídeas
salvajes, los escarabajos endémicos y hasta un pueblo
(Manacor), que pronto -y si no lo remedia alguien- en sus
folletos turísticos, además de Son Peretó
y las cuevas de Porto Cristo, podrá incluir una nueva
visita guiada al vertedero de tierras peligrosas y contaminadas.
En el hipotético folleto se podrá explicar
y publicitar que será el único pueblo de Baleares
que tendrá el honor de albergarlo.
Y todo
gracias quizás a las malas conciencias medio ambientales
de “cargo”. Sí esas, las que para los
ciudadanos son toda una carga de incoherencia e intereses
cruzados Dios sabe en qué caminos abonados por la
irreflexión y la incapacidad de algunos para prever,
o la intención de ocultar e ignorar las consecuencias
que ello comportará para la ciudadanía de
Manacor y su hábitat. |