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Grimalt
y Pastor, "construyendo" su currículum político
desde la clase y la coherencia
25.05.09
- Grimalt
y Pastor, o viceversa. Ambos han protagonizado o protagonizan
episodios similares en sus formaciones políticas,
pero las comparaciones -que siempre dicen suelen ser odiosas-
dicen mucho también de las diferencias.
Ante
todo quiero decir que no hablaré de política,
sólo hablaré de formas.
Antoni
Pastor, alcalde de Manacor, diputado del Parlament Balear
y miembro de la ejecutiva del PP, tuvo la tentación
de liderar una candidatura a la dirección del PP
mallorquín, en su congreso “ordinario”,
(que por cierto aunque perdió salió muy reforzado,
hoy por hoy, se ha convertido en un auténtico animal
mediático del PP y el máximo aspirante al
cargo de portavoz de su grupo en el Parlament, ante la ya
inminente marcha de Estarás), desde una postura crítica
con la dirección de su partido. Fuera o no el más
indicado para plantear esa cuestión, “doctores
tiene la iglesia” para argumentar este hecho, tuvo
la enorme valentía política de presentar la
dimisión como miembro de la ejecutiva que él
criticaba, lo cual le dio solidez a su puesta en escena.
Por
el contrario, Miguel Angel Grimalt, ex-regidor del Ayuntamiento
de Manacor, conseller del Govern de les Illes Balears y
miembro de la ejecutiva de UM, también ha tenido
la tentación de liderar, (aunque aún no se
haya pronunciado sobre ello formalmente, pero los hechos
son los que son y hacen por lo menos creer que ello es un
“más que” presuntamente), una candidatura
a la dirección de UM en un proceso “extraordinario”
de acoso y derribo de los mismos integrantes de la ejecutiva
de UM, también sus tesis avalan la postura crítica
hacia la dirección de la cual es miembro.
Pero he aquí que Grimalt no hace como Pastor, no
dimite de la ejecutiva, es crítico desde dentro,
algo que no se entiende muy bien, y que se vende mucho peor.
¿Quién le ata a la dirección que critica?,
¿quizás el miedo a tener que afrontar desde
fuera lo que no tiene sentido desde dentro? Los críticos,
aunque sé que esta palabra no es de su agrado, deben
ser sobre todo coherentes, es algo intrínseco con
esta opción, su carencia es sinónimo de fracaso.
En política, y en casi todo, las formas son importantísimas
y en esta cuestión está claro que las de Pastor
fueron más elegantes, demostrando un alto grado de
dominio escénico, y lo que es más importante:
anduvo “sobrado” de coherencia con una dimisión
de guión. Todo ello quizás es lo que le falta
a Grimalt, a quien hay que añadir a sus carencias
su miedo escénico en los momentos importantes, sus
prisas sin sentido en pos de la dirección uemita
(y si no revisen las hemerotecas). Es difícil entender
cómo ha entrado y han entrado otros compañeros
en esa lucha desesperada por el poder, que no la gloria.
Clase y coherencia, con una se nace, la otra se aprende.
La improvisación resta a la coherencia convirtiendo
el mérito en desmérito. Véase, sin
ir más lejos, el Decreto Grimalt.
Ayer un amigo me decía: “¿Sabes qué
debería hacer Antich? Convocar elecciones, que UM
no tuviera el poder en sus manos, que fuera oposición
en las instituciones palmesanas durante una legislatura,
y sin cargos verías que pronto resolverían
su crisis. Quizás hasta resolverían liquidar
el invento (UM)”. Una evidente muestra de “seny
mallorquí”. |