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 SOSPIROS
Marc Rigo 
Grimalt y Pastor, "construyendo" su currículum político desde la clase y la coherencia

25.05.09 - Grimalt y Pastor, o viceversa. Ambos han protagonizado o protagonizan episodios similares en sus formaciones políticas, pero las comparaciones -que siempre dicen suelen ser odiosas- dicen mucho también de las diferencias.

Ante todo quiero decir que no hablaré de política, sólo hablaré de formas.

Antoni Pastor, alcalde de Manacor, diputado del Parlament Balear y miembro de la ejecutiva del PP, tuvo la tentación de liderar una candidatura a la dirección del PP mallorquín, en su congreso “ordinario”, (que por cierto aunque perdió salió muy reforzado, hoy por hoy, se ha convertido en un auténtico animal mediático del PP y el máximo aspirante al cargo de portavoz de su grupo en el Parlament, ante la ya inminente marcha de Estarás), desde una postura crítica con la dirección de su partido. Fuera o no el más indicado para plantear esa cuestión, “doctores tiene la iglesia” para argumentar este hecho, tuvo la enorme valentía política de presentar la dimisión como miembro de la ejecutiva que él criticaba, lo cual le dio solidez a su puesta en escena.

Por el contrario, Miguel Angel Grimalt, ex-regidor del Ayuntamiento de Manacor, conseller del Govern de les Illes Balears y miembro de la ejecutiva de UM, también ha tenido la tentación de liderar, (aunque aún no se haya pronunciado sobre ello formalmente, pero los hechos son los que son y hacen por lo menos creer que ello es un “más que” presuntamente), una candidatura a la dirección de UM en un proceso “extraordinario” de acoso y derribo de los mismos integrantes de la ejecutiva de UM, también sus tesis avalan la postura crítica hacia la dirección de la cual es miembro.
Pero he aquí que Grimalt no hace como Pastor, no dimite de la ejecutiva, es crítico desde dentro, algo que no se entiende muy bien, y que se vende mucho peor. ¿Quién le ata a la dirección que critica?, ¿quizás el miedo a tener que afrontar desde fuera lo que no tiene sentido desde dentro? Los críticos, aunque sé que esta palabra no es de su agrado, deben ser sobre todo coherentes, es algo intrínseco con esta opción, su carencia es sinónimo de fracaso.
En política, y en casi todo, las formas son importantísimas y en esta cuestión está claro que las de Pastor fueron más elegantes, demostrando un alto grado de dominio escénico, y lo que es más importante: anduvo “sobrado” de coherencia con una dimisión de guión. Todo ello quizás es lo que le falta a Grimalt, a quien hay que añadir a sus carencias su miedo escénico en los momentos importantes, sus prisas sin sentido en pos de la dirección uemita (y si no revisen las hemerotecas). Es difícil entender cómo ha entrado y han entrado otros compañeros en esa lucha desesperada por el poder, que no la gloria. Clase y coherencia, con una se nace, la otra se aprende. La improvisación resta a la coherencia convirtiendo el mérito en desmérito. Véase, sin ir más lejos, el Decreto Grimalt.

Ayer un amigo me decía: “¿Sabes qué debería hacer Antich? Convocar elecciones, que UM no tuviera el poder en sus manos, que fuera oposición en las instituciones palmesanas durante una legislatura, y sin cargos verías que pronto resolverían su crisis. Quizás hasta resolverían liquidar el invento (UM)”. Una evidente muestra de “seny mallorquí”.


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