art comunicació i cultura
 

 HISTÒRIA
Antibasse 
Wirberto, el cura de Fabara

18.05.09 - Por El País del 15 de mayo, y en su página 29 de opinión, me entero de que Wirberto Delso, el cura de FABARA, había fallecido hacía unos días. De inmediato llamo a mi amigo de esa localidad. Con tristeza, él y su esposa, me confirman la veracidad de la noticia. Me dicen que fue enterrado el día de San Jorge después de un emotivo funeral.
Fabara es un pequeño pueblo de la provincia de Zaragoza, en “La Franja” junto a la provincia de Tarragona donde también se habla el catalán que ellos llaman “fabarol”. Fabara tiene estación de tren en la línea Barcelona-Zaragoza pasando por Tarragona, si bien la estación dista casi diez kilómetros de la población. Por carretera, hay que dejar la Nacional II a la altura de Bujaraloz y desviarse hacia Caspe. De Caspe hacia Gandesa, pero al llegar a Maella se ha de desviar a la izquierda. El cultivo de cereales, de la almendra, la uva y granjas de cerdos, conejos y gallinas, unidos a una pequeña huerta, eran la base principal de la subsistencia. Dos ríos, casi sin agua, el Martarraña y el Algárs pasan por su término.
El nombre de Fabara me sonaba como población de la provincia de Zaragoza pero no la tenía situada. Fue en 1968 cuando en la mili, concretamente en Barbastro, conocí y me hice amigo de un compañero que era de allí. Su amistad ha durado siempre y me ha permitido visitar Fabara en múltiples ocasiones. Una de ellas cuando su boda.
En 1968 llegó de párroco a Fabara un cura muy bajito de estatura pero grande en sentimientos llamado Wirberto Delso. Mis visitas a Fabara y la circunstancia de que mi amigo y su entonces novia, y hoy esposa, fueran católicos fervorosos, hizo que yo conociera a aquel sacerdote, aun sin ser yo practicante de tanta devoción. Wirberto Delso resultó ser un cura comprometido a raíz del Concilio Vaticano II. Se dio la circunstancia que la gente del pueblo de Fabara había buscado y encontrado otros medios de subsistencia como el coser balones y tricotar lana en el propio domicilio. Aquello dio algo de trabajo que proporcionaban unos pocos intermediarios. Las jornadas de trabajo en las casas eran interminables y en coser balones o tricotar se involucraba toda la familia. El resultado era que el sudor lo aportaban unos y los beneficios los disfrutaban sólo unos pocos. Wirberto insinúo esa injusticia desde el púlpito y “alguien” avisó de ello al arzobispo. Esto era ya sobre el 1974. Yo ya había vuelto de Barcelona a Zaragoza. Antes de decir quien era el arzobispo de Zaragoza hay que decir que por aquel entonces, en un pueblo también de La Franja de Aragón, próximo a Fabara, pero de la provincia de Huesca, llamado Mequinenza, se había construido un pantano en el río Ebro. ENHER, empresa del INI, no podía hacer subir las aguas porque un viejecillo cura de Mequinenza se había atrincherado en la casa parroquial del pueblo y decía que no iba a salir de su encierro si no se facilitaban casas a todos los habitantes del pueblo y se incorporaban a las nuevas casas desplazadas los habitáculos de cuadras y demás para los animales como tenían las casas que se iban a inundar. Como el viejo cura había de dormir, lo iba a relevar en su encierro el cura de Fabara, es decir, Wirberto Delso. También otros curas del entorno.
La prensa de Aragón nos informaba cada día de las “pérdidas” que la tozudez del cura viejo y la de “su auxiliar” en el encierro, producían al INI cada día de retraso en subir el nivel del pantano.
El INI o Instituto Nacional de Industria era un organismo creado por Franco.
Veamos quién era el arzobispo de Zaragoza: el palentino D. Pedro Cantero Cuadrado durante 1964-1977. Cantero Cuadrado había sido Capellán del Arma de Caballería durante la Guerra Civil. Obvio es adivinar de qué bando. De obispo de Barbastro pasó a Huelva y de esta última ciudad vino de arzobispo a Zaragoza. En 1967, por designación directa de Franco, Cantero Cuadrado fue procurador en Cortes, cargo que ocupó hasta las Cortes Constituyentes. En mayo de 1969 es nombrado, además, Consejero del Reino. Otro además es que también fue nombrado miembro del Consejo de Regencia, es decir que, entre la muerte de Franco y la subida al trono del Rey D. Juan Carlos, el arzobispo Cantero Cuadrado fue, junto con dos más, Regente de España.
El caso fue que en 1974, el “sin cargos” arzobispo de Zaragoza anuncia una visita pastoral a Fabara. La iglesia del pueblo se llena ante el acontecimiento. Todo discurre con la total cortesía y educación. Pero en un momento del sermón a los presentes, como algo rutinario, el arzobispo pregunta a los asistentes si alguno tenía algo que decir sobre el cura del pueblo. Coordinadamente, unas pocas voces gritan: “Este cura es un comunista”, “este cura predica cosas comunistas” y cosas parecidas. Wirberto y el resto, ante aquella situación, no quieren entrar en polémica alguna, por respeto al lugar y al arzobispo. Se acaba la visita, el arzobispo y su séquito vuelven a Zaragoza. Poco tarda el arzobispo en destituir de párroco de Fabara a Wirberto Delso. Conocedores del cese de Wirberto acarreó tal descontento general dentro de la Iglesía zaragozana que 34 curas colgaron sus hábitos. Para ampliar entra en www.atrio.org/?p=1720 - 97k
El arzobispo Pedro Cantero Cuadrado, en Febrero de 1977 renuncia, por edad, a la sede arzobispal de Zaragoza. Fallece en Madrid en 1978.
Veamos lo que escribe El País el 23-11-1976 respecto del caso de Fabara cuando publica la noticia de la petición de renuncia como arzobispo de Zaragoza:
“El padre Wirberto Delso daba charlas sobre los temas de actualidad a los jóvenes, promovía actividades en el club juvenil y pronunciaba desde el pequeño púlpito homilías que desagradaban a un reducido, pero influyente, sector de habitantes de Fabara”.
En la época, la prensa del movimiento y la radio intoxicó cuanto pudo el asunto. Trató a Wirberto de corruptor de la juventud y cosas parecidas. Nada más falso. Abrir los ojos ante la injusticia no es corromper. Corromper es explotar y calumniar.
En 1974 Fabara tenía un Ayuntamiento elegido “digitalmente”, como el resto de España, con su ideología afín al dictador. Unamos a ello la existencia de una “Sección Femenina” activa. Su rondalla de jotas era utilizada por el Ministerio de Información y Turismo del señor Fraga en las representaciones nacionales e internacionales. También una Acción Católica.
La llegada de un cura progresista era lo peor que les podía ocurrir a quienes eran amos y señores sin oposición alguna. Expulsarlo para dejar las cosas como estaban desde hacía lustros era lo mejor. Falsa ilusión. Wirberto no se fue. De él queda mucho en Fabara. Veamos la composición de su Ayuntamiento y lo que se escribe de su alcalde:
“Ayuntamiento de Fabara compuesto por 9 concejales. Cinco son del PSOE, tres del PP y uno de la CHA. Su alcalde es Francisco Javier Doménech Villagrasa: Licenciado en Historia y escritor ocasional, se inició en los movimientos políticos a los 16 años. Fue el benjamín del “grupo religioso-político” de Fabara creado en torno a las comunidades cristianas de base en los primeros 70, que protagonizó un enfrentamiento con la Iglesia “oficial” cuando el arzobispo Pedro Cantero echó al párroco del pueblo”.
.
Wirberto no se ha ido porque en Fabara seguro que su aliento se percibirá siempre.


escola municipal de mallorquí de manacor
UPyD Ajuntament de Sant Llorenç des CardassarAuditòrium Sa MànigaBruc-Boal S.L.El árbol de los prodigiosyopongocondon.comRestaurante De Vinci