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La
catenaria
28.04.09
- Sabemos
que en un sistema democrático el Parlamento es un
órgano constitucional al que, entre otras cosas,
se le atribuye las funciones de elaborar las leyes, examinar
el presupuesto y controlar la actuación del Gobierno.
Sabemos también que se llama Unicameralismo al Parlamento
integrado por una sola Cámara y Bicameralismo al
integrado por dos Cámaras.
Grandes discusiones se dan entre los constitucionalistas
a la hora de justificar la conveniencia de uno y otro sistema.
Las razones para justificar uno u otro sistema son muchas
y entre ellas:
a) Si las dos Cámaras están de acuerdo, dicen
los unicameralistas, una de ellas es innecesaria; si están
en desacuerdo, una de ellas está equivocada o mal
informada y, por tanto, su existencia y actuación
resulta perturbadora.
b) La dualidad de Cámaras obliga a una lentitud y
morosidad incompatible con la agilidad y rapidez que deben
tener los trabajos.
Lo expuesto viene al caso de la prolongación del
ferrocarril.
Próximas a veinte personas fueron invitadas y llevadas,
con gastos pagados, a Alicante. Si no es con gastos pagados
no se llama invitación. El objetivo era que vieran
in sito y opinaran como funciona un Tren Tram similar al
que se intenta instalar en la prolongación ferroviaria.
No sabemos si los veinte invitados vieron lo mismo o viajaron
a lugares diferentes. La verdad es que de pocos hemos sabido
de sus labios o escritos la opinión razonada al respecto.
De algunos, la mayoría, no sabemos si se limitaron
a acumular folletos sobre el Tren Tram como hacen los niños
en una feria de muestras o a mirar la cima del castillo
donde estuvo preso el fundador falangista.
Desde entonces la división de opiniones sobre el
Tren Tram es mas variada que sobre las faenas de José
Tomás. Tren por fuera, tren subterráneo o
tren lejos. De las veinte personas que fueron a Alicante
casi no hay duda de que diecinueve eran innecesarias.
“Paseo sin tren” cuelgan pancartas de muchos
balcones del Paseo del Ferrocarril tratando de influir sobre
el tema. El comportamiento de ciertos vecinos cuando se
adecentó el Paseo de Na Camel.la no fue ejemplar
y creó una mala escuela. Si el hecho de ser propietario
te diera un poder de decisión sobre la vía
pública colindante ¿qué clase de vía
pública sería esta? ¿Cómo reprochar
entonces a un foravilés que hace suyo un camino público
colindante al suyo? En el caso de Na Camel.la se toparon
los inconformistas con un Miguel Riera convencido de que
lo que hacía era lo mejor y no se doblegó.
Los votos le vinieron después. Seis por uno. El paseo
está ahí y no lo discute ni el más
intransigente de entonces. El político que hace hasta
una chapuza solamente por agradar y conservar el voto no
sirve para ocupar un cargo público. En un Ayuntamiento,
en el Consell y en el Govern el político debe estar
convencido y saber que es lo que quiere hacer. Recabará
de los técnicos la información de cómo
hacerlo, nada más. El técnico será
solamente responsable ante el político. El político
será el responsable ante el pueblo. Si acierta, puede
estar seguro que se le reconocerá con los votos.
Si no acierta, quedará fuera del poder. La urna a
posteori ha de ser la vara de medir.
Cualquier pensionista manacorí que ha viajado con
el Inserso al País Valenciano puede informar de como
se viaja en el Tren Tram y cuantos accidentes vio. No hacían
falta otros delegados. Ellos reúnen la suficiente
experiencia sobre el tema. Pero no se hicieron la foto.
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