29.04.09
- En numerosas ciudades y pueblos
de distintos países, un año más, se conmemorará
el uno de mayo, día del trabajador, con concentraciones
y mítines.
Dicen las encuestas que más de un 70% de los encuestados
manifiestan el paro como el mayor problema actual. No sólo
los parados son los que están preocupados por este
tema. También lo están las personas ocupadas
que temen por el futuro de su puesto de trabajo.
Hoy, solamente el Sr. Rodriguez Zapatero y su gobierno mantienen
el aliento del mundo obrero en el sentido de manifestar en
sus prioridades la atención a los trabajadores y recalcar
que hasta el último euro de los presupuestos son y
serán por y para cubrir las necesidades de los más
débiles, es decir, del sector obrero.
No debemos bajar la guardia ya que hay ex presidentes del
gobierno a través de su Faes, gobernadores del Banco
de España en activo y ex ministros de trabajo que anuncian
como solución a la actual crisis, la reforma laboral,
con la reducción de los despidos.
¿Reforma laboral? ¿Qué reforma laboral?
¿El despido libre? En el mundo de la producción
económica no ha fallado en absoluto el sector obrero.
El obrero ha cumplido con nota. El obrero ha buscado trabajo
y el contratador o empresario, antes de contratarlo lo ha
analizado o examinado con lupa. Si ha habido errores en la
producción no han sido del sector obrero, habrá
sido en todo caso del sector empresarial. Ha sido el empresario
el que, al diseñar su empresa y decidir el objeto social
de la misma, ha cometido errores. No puede ser más
que de él, por ser él quien decide siempre qué
producir, donde se ha de producir y cuanto se ha de producir.
El empresario es el cerebro de su empresa y los obreros solamente
los miembros necesarios para elaborar lo que el empresario
decide. El empresario ha sido quien ha contratado al obrero
bajo el tipo de contrato que más le ha convenido. Dígase
contrato a tiempo parcial, contrato a tiempo limitado, contrato
de obra, contrato a través de una ETT (Empresa de trabajo
temporal). El empresario pues se ha comprometido hasta donde
ha querido comprometerse. No a nada más. Aún
cuando el contrato haya llegado a ser por tiempo indefinido,
el empresario cuenta con los mecanismos legales de la regulación
de empleo y, en el peor de los casos para el obrero, despido
con indemnización bajo el argumento manido de que le
resulta imposible mantener al obrero despedido “por
incompatibilidad de caracteres y pérdida de confianza”.
Incompatibilidad de caracteres o pérdida de confianza
ya nos da pie suficiente para saber quien está en mejor
posición en la empresa. La incompatibilidad hace que
el obrero haya de abandonar la empresa, nunca el empresario.
Uno y otro tienen familia a quien mantener.
Cuando llega una crisis como la actual no es el obrero el
responsable de ella. El obrero no ha fallado. El obrero ha
hecho su faena y bien. Si era de la construcción, ha
encofrado, alicatado, amasado y transportado los materiales
con la misma capacidad y eficacia como cuando existía
la bonanza económica.
Es el sector empresarial el que ha fallado, bien por falta
de imaginación para elegir el objeto empresarial o
bien, heredándolo en funcionamiento no estaba preparado
para continuarlo. No puede ser que en una calle donde se ha
instado un bar y funciona, se instalen diez. Donde construir
cien pisos es suficiente para cubrir la demanda y construyan
dos mil. Ver que un negocio funciona y montar otro igual.
Ha fallado la diversificación, la planificación
y se ha llegado a la saturación.
Hasta ahora se ha satanizado la economía estatalista.
La panacea era la economía de mercado. La economía
liberal ya vemos a donde lleva. La solución se pide
al Estado. ¿Por qué al estado si es tan mal
gestor?¿Por qué se recurre al estado para que
sanee, reactive o subsane los desaguisados hechos por la empresa
privada? ¿Para que el Estado cargue con las pérdidas
y los beneficios se los lleve la empresa privada?
A ningún obrero le gustaría más que ser
funcionario del Estado. Entonces ¿Quién lo impide?
La reforma que la soporte el sector que falla. El obrero siempre
aporta su sudor ya que cuando no lo aporta se le despide.