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Sobre
la avalancha de casos de corrupción en Mallorca
28.04.08
Desde sus orígenes,
uno de los principios fundamentales del ideario de Unión,
Progreso y Democracia (UPyD) ha sido proclamar que el panorama
político español necesita de una regeneración
democrática.
Lamentablemente, el constante goteo de nuevos casos de corrupción
que salen a la luz pública hace especialmente necesaria
una llamada de atención en Baleares sobre la instrumentalización
de las instituciones y las leyes que los partidos políticos
tradicionales practican. La percepción de que la
política ha caído en manos de una casta cuya
profesión consiste en el saqueo sistemático
del erario público y en rentabilizar al máximo
el poder que se detenta no es ya un mero lugar común,
sino un hecho tristemente verídico.
Los ciudadanos de Baleares reciben a diario noticias sobre
nuevos casos de corrupción cuya gravedad va en aumento.
El colosal negocio en que se ha convertido, por ejemplo,
el Plan Territorial de Mallorca, entre otros igualmente
graves, invita a reflexionar sobre la verdadera naturaleza
de los partidos políticos tradicionales. Un plan
supuestamente concebido para racionalizar la construcción
en la isla ha sido en realidad la tapadera con la que encubrir
legalmente operaciones urbanísticas de mucho volumen,
ya sea por la reconversión de edificios obsoletos
e insignificantes por urbanizaciones ya por cambios de catalogación
de terrenos que generaban enormes plusvalías para
sus propietarios. El cinismo al que se ha llegado en este
caso adopta un matiz siniestro cuando quienes más
proclaman su amor per lo nostro son quienes con más
fruición han manipulado el marco legal del PTM, consensuado
inicialmente para proteger el medioambiente.
No es extraño el escepticismo y el desapego que despierta
lo relativo al ejercicio de la política entre los
ciudadanos. UPyD espera de la Justicia una aplicación
de la ley firme y por igual en todos los casos. Sólo
una acción ejemplarizante de la misma podrá
abrir paso a una concepción diferente de en qué
consiste la gestión de los asuntos públicos,
pues la única forma de regenerar el panorama político
es poner en práctica los mecanismos legales que impidan
que la vía directa al enriquecimiento fácil
y rápido sea precisamente ocupar cargos políticos.
Mientras esta vía siga abierta con impunidad, seguiremos
asistiendo al actual espectáculo bochornoso con cada
cambio de gobierno. UPyD, tan pronto alcance representación
en las instituciones baleares, propondrá medidas
de control del gasto, limitación del número
de mandatos de nuestros cargos públicos y transparencia
absoluta. Tal vez así se disuadirá a quienes
tengan esa prioridad entre sus metas y busquen en consecuencia
otras formas de conseguir sus fines. |